Como padre, desearías poder aliviar la tristeza o el dolor de tu hijo cada vez que esté herido o se sienta mal. Si bien puedes intervenir y ayudarlo cuando necesita consuelo o cuando se raspa una rodilla, no siempre podrás resolver todos los problemas o desafíos que enfrenta en la vida.
Los dolores físicos son mucho más fáciles de identificar y solucionar. Los problemas mentales, en cambio, presentan su propio conjunto de desafíos. Es posible que ni siquiera notes algunos cambios al principio. Con el tiempo, tu hijo podría comenzar a comportarse o actuar de manera diferente a lo que consideras su comportamiento habitual.
Si sospechas que tu hijo está enfrentando problemas de salud mental, es importante observar ciertos signos y síntomas para estar seguro.
Aquí tienes 5 síntomas comunes que debes observar si sospechas que tu hijo podría estar enfrentando depresión.
1. Tristeza Persistente
Si tu hijo, normalmente alegre, ya no parece tan feliz, la depresión podría ser la causa. Si notas que ha estado triste, irritable, solitario o infeliz durante dos semanas o más, la depresión podría estar presente. Presta atención a su estado de ánimo y niveles de energía. ¿Llora más de lo normal? Incluso podrías notar más berrinches. No es fácil ver a tu hijo triste, pero llevar un registro de sus diferentes estados de ánimo puede ayudarte a determinar si la respuesta a todo esto es la depresión.
2. Pérdida de Interés en Actividades
Otro signo común de depresión, tanto en niños como en adultos, es la pérdida de interés en actividades. Si tu hijo solía disfrutar ir al parque o participar en juegos o deportes y ahora parece no estar interesado en estas actividades, la depresión podría ser la razón. La depresión puede causar cambios que afectan los niveles de energía y el interés en ciertas cosas. Incluso si se trata de una actividad o deporte que antes amaba, es posible que ya no sienta el mismo nivel de disfrute o diversión si está enfrentando la depresión.
3. Dolores y Molestias
La depresión también puede manifestarse físicamente en forma de dolores y molestias. Si notas que tu hijo se queja de dolores de cabeza o de estómago con más frecuencia de lo habitual, la depresión podría ser la causa real de esto. Incluso podrías notar que tu hijo pide quedarse en casa o evitar ciertos eventos, aunque no esté realmente enfermo.
4. Cambios en los Hábitos Alimenticios
La depresión también puede impactar los hábitos alimenticios. Pueden ocurrir uno de dos cambios debido a la depresión. Tu hijo podría recurrir a la comida como un mecanismo de afrontamiento a corto plazo, comiendo en exceso o con atracones. O, por el contrario, podría no sentirse con la energía suficiente para comer, lo que significa que podría estar comiendo menos de lo habitual. Presta atención a los alimentos que consume para determinar si realmente estás observando cambios en sus hábitos alimenticios.
5. Cambios en los Hábitos de Sueño
Además de los hábitos alimenticios, la depresión también podría afectar los hábitos de sueño de tu hijo. Al igual que con la alimentación, los cambios en el sueño pueden darse de dos maneras. Tu hijo podría tener dificultades para dormir por la noche, luchando para conciliar el sueño o permanecer dormido. O podría dormir en exceso, queriendo pasar los días en la cama o durmiendo más de lo normal debido a la falta de energía.
Cómo Ayudar
Tomarte el tiempo para comprender mejor la depresión y sus diversos signos y síntomas es un excelente primer paso para ayudar a tu hijo que podría estar enfrentando este problema. Sin embargo, no se espera que hagas esto por tu cuenta. La depresión es un trastorno de salud mental común pero serio. Es importante recordar que el hecho de que tu hijo presente signos de depresión no te convierte en un mal padre.
Comunícate hoy para programar una consulta con un profesional de salud mental para terapia para ninos. Juntos, podemos ayudar a tu hijo.




